Mulas ciegas: cómo grupos narcos usan conductores que sin saberlo cruzan drogas y personas.

En San Ysidro, uno de los cruces más transitados del mundo, el tráfico involuntario es “sistemático”.

El tráfico de “mulas ciegas” —personas que cruzan la frontera transportando droga, dinero o migrantes sin saberlo— es un fenómeno cotidiano en el cruce de San Ysidro, en la frontera entre Estados Unidos y México.

Para enfrentar esta modalidad, las autoridades combinan dos vías: denuncias ciudadanas a través de una línea telefónica habilitada para ese fin y el trabajo de equipos de inteligencia especializados que detectan patrones de comportamiento en los cruces fronterizos.title=»Mulas ciegas reportaje completo» frameborder=»0″ allow=»accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share» referrerpolicy=»strict-origin-when-cross-origin» allowfullscreen>

Esos equipos analizan frecuencia de cruces, horarios, perfiles de conductores y cualquier anomalía que pueda indicar una operación de contrabando encubierta. Ante la consulta acerca de si las víctimas reciben un trato diferente al de los contrabandistas conscientes, el agente fue directo: en una primera instancia, todas son tratadas igual. “Son tratadas igual hasta que nosotros nos damos cuenta, o cuando esté la investigación y sepamos que no tenían idea de lo que estaba pasando”, indicó. El proceso de determinación incluye entrevistas con los retenidos, revisión de sus teléfonos celulares y un análisis detallado del historial de cruces fronterizos previos.

La revisión del celular busca identificar comunicaciones con reclutadores o miembros del crimen organizado, mientras que el historial de cruces permite establecer si el patrón de desplazamiento resulta consistente con el relato del detenido. “Nos dan acceso al teléfono, vemos todos sus cruces. Todo eso es considerado y ya después hacemos una determinación de qué va a pasar con el caso”, detalló el funcionario.

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