“Pedían de a cuatro o cinco panchos”, contó el hombre. “Con todo el sacrificio que hicimos, nos mataron”, lamentó.
Un vendedor de alimentos en la vía pública fue víctima de delincuentes que le causaron un importante perjuicio económico.
El hombre y su esposa son jubilados y tienen un carrito de panchos con el que trabajan en Maldonado y Punta del Este. Ayer, se instalaron en las inmediaciones del estadio Domingo Burgueño, donde el partido entre Peñarol y Central Español produjo un importante movimiento de gente.









