
Isabella Marenco, de 15 años, ganó el oro en suelo y dos medallas de plata en los Juegos Sudamericanos de la Juventud. Con esfuerzo y disciplina, se convirtió en una de las grandes promesas del deporte uruguayo.
En el podio
Isabella es una gimnasta uruguaya que brilló en Panamá con tres medallas. Además de la presea dorada, Marenco contó que las dos platas conseguidas durante la competición fueron en «all around» [competencia que define al mejor gimnasta individual, quien compite en todos los aparatos] y por equipos.
El sacrificio del camino
La gimnasta contó que empezó a practicar a los cinco años y, actualmente, combina el liceo con su rutina de entrenamientos intensos, la cual puede llegar a 8 horas diarias. “No solo fue talento: también fue la constancia que tuve”, afirmó, dejando en claro que debe postergar actividades sociales hasta el día de hoy.
Las dificultades del equipo
El equipo logró una medalla histórica frente a potencias regionales, considerando que las gminastas entrenan con limitaciones de infraestructura, incluso sin pedana fija. “Hay que adaptarse a lo que hay y con eso igual somos competitivos”, dijo.
El impacto del logro
Su logro generó repercusión en redes y reconocimiento en el ambiente deportivo, sobre todo a raíz de que en suelo ejecutó una rutina de alta dificultad con un movimiento inédito en Uruguay, denominado Tsukahara. “Escuchar el himno fue increíble”, recordó.
Lo que se viene
Isabella tiene claro que su gran objetivo es competir en los Juegos Olímpicos, pero mientras tanto, continúa su preparación con las nuevas competencias que tieen por delante.
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