COMEF y un descargo público.

Quiero expresar mi descargo públicamente, agregando que ya fue enviado por vía formal a atención al usuario. 

A la Dirección Técnica / Servicio de Atención al Usuario

Cooperativa Médica de Florida (COMEF – FEPREMI)

Por la presente, me dirijo a ustedes con el propósito de presentar un reclamo formal ante las autoridades de esta institución, debido a la grave situación de desatención, demoras diagnósticas y falta de pericia en el manejo de mi caso clínico, acontecido entre los días viernes 8 de mayo y el día de la fecha.

A continuación, detallo la cronología de los hechos que fundamentan mi profunda disconformidad y que configuran una clara vulneración de mis derechos como usuaria del sistema de salud:

Viernes 8 de mayo: Concurrí inicialmente a la mutualista CRAMI por un dolor agudo en la zona lumbar baja y sector anterior derecho. Ante la imposibilidad de realizar una ecografía en dicha localidad, fui derivada a la ciudad de Florida.

Sábado 9 de mayo (mañana): Arribé a la emergencia de COMEF en Florida a las 08:00 horas. Tras abonar la orden correspondiente ($491), se me realizó una ecografía que resultó negativa. Fui dada de alta a mi domicilio únicamente con indicación de Buscapina, persistiendo el cuadro doloroso.

Sábado 9 de mayo (noche): Ante la persistencia e intensidad del dolor, reingresé a la emergencia. Se me realizó una tomografía (TAC) cuyo informe médico arrojó la presencia de una litiasis renal (piedra). Se me prescribió Prostam, Prednisona y Buscapina, enviándome nuevamente a mi domicilio.

Domingo 10, Lunes 11 y Martes 12 de mayo: Durante estos días debí concurrir consecutivamente todas las noches al servicio de emergencia debido a dolores intolerables. 

La respuesta de la institución se limitó a tratamientos paliativos repetitivos (administración de Ketofen, infiltraciones y analgésicos). 

Cabe destacar que el médico que me atendió la madrugada del martes me ordenó suspender de inmediato la Buscapina que me habían mandado inicialmente, manifestándome que dicho fármaco era contraproducente ya que impedía que la piedra se rompiera o expulsara. Asimismo, dicho profesional sugirió que, de continuar el dolor, debía serme indicada una valoración urgente por Urología.

Miércoles 13 de mayo (noche): Concurrí nuevamente en un estado de dolor insoportable. Tras una prolongada espera, se me realizaron análisis de sangre y orina que confirmaron una infección urinaria y hematuria (sangre en la orina). Al plantearle a la médica de guardia la recomendación previa de interconsultar con el urólogo, la profesional desestimó la sugerencia argumentando de forma negligente que el especialista «iba a hacer lo mismo y mandarme la misma medicación».

Jueves 14 de mayo: Ante la inacción institucional y el deterioro de mi estado general, un familiar debió gestionar de forma particular una orden con el médico urólogo para la tarde. Al ser atendida, el profesional constató la gravedad del cuadro, manifestando con sorpresa que hacía tres días se encontraba de guardia en la emergencia y nunca se le había notificado de mi caso. De inmediato ordenó mi ingreso hospitalario, medicación correspondiente y la colocación de un catéter para liberar la obstrucción.

Consideraciones Generales del Reclamo:

Contradicción y Error en el Criterio Terapéutico: La alarmante contradicción entre los médicos de guardia de la misma institución dejó en evidencia una falta de unificación de criterios médicos que perjudicó directamente mi salud. Mientras los profesionales de los primeros días me enviaban a domicilio con una indicación farmacológica (Buscapina), el médico que me atendió el martes constató que dicho tratamiento impedía la resolución de mi litiasis. Esta negligencia en la primera línea de atención prolongó de forma innecesaria mi sufrimiento y el cuadro obstructivo.

Falta de Coordinación e Ineficiencia Asistencial: Es inadmisible que habiendo un médico urólogo de guardia en el sanatorio, y existiendo una tomografía que confirmaba una litiasis sumada a una infección urinaria posterior, se me haya mantenido durante casi una semana padeciendo dolores extremos, con reiterados ingresos a emergencia, sin activar los canales de interconsulta interna obligatorios.

Perjuicio Económico y Administrativo: Cabe destacar que por cada ingreso a emergencia, orden médica, análisis de laboratorio y estudios de imagen (ecografía y tomografía), la institución me exigió el pago del ticket correspondiente en tiempo y forma, sin recibir a cambio la contraprestación de una atención médica oportuna, eficaz y coordinada.

Deficiencia en la Información al Usuario: Sumado a lo anterior, el pasado viernes obtuve la fecha para la placa post-intervención (programada para el día de mañana). El personal administrativo se limitó a entregarme un documento sin brindar explicación alguna sobre la preparación requerida. 

Al concurrir en el día de hoy a consultar al respecto, imperó el desconocimiento en el sector de atención, derivándome a Enfermería donde se me informó de manera informal que el estudio lo realizan a domicilio. El usuario no tiene el deber de adivinar los procedimientos de la institución; es obligación de COMEF informar con claridad y de forma protocolizada.

La sumatoria de estos eventos denota una grave falla en la calidad asistencial, en la continuidad de los cuidados médicos y en el trato humano y administrativo hacia el paciente.

Por todo lo expuesto, exijo que este reclamo sea elevado a la Dirección Técnica para que se evalúen las responsabilidades del personal médico involucrado en las guardias mencionadas. 

Asimismo, pongo en su conocimiento que, una vez reciba el alta médica definitiva y me encuentre en condiciones de salud óptimas, procederé a realizar los trámites correspondientes para desvincularme de esta institución.

Sin perjuicio de todo lo anteriormente expuesto, considero importante dejar expresa constancia de mi agradecimiento al médico urólogo que finalmente intervino en mi caso el día jueves 14 de mayo, quien actuó con rapidez, criterio profesional y humanidad ante una situación que ya llevaba varios días de evolución y sufrimiento.

Asimismo, deseo reconocer especialmente la atención brindada por el equipo de block quirúrgico y por el personal de enfermería que me asistió mientras aguardaba la consulta con el especialista, quienes demostraron contención, empatía y calidez humana en un momento de extrema vulnerabilidad física y emocional.

Así como también personal del sanatorio y salas, incluyendo Tía y personas de administración. 

Entiendo necesario diferenciar el compromiso y profesionalismo demostrado por dichos funcionarios, de las graves fallas asistenciales y organizativas detalladas en el presente reclamo.

Florencia Corujo Borche

COMEF

Quiero expresar mi descargo públicamente, agregando que ya fue enviado por vía formal a atención al usuario. 

A la Dirección Técnica / Servicio de Atención al Usuario

Cooperativa Médica de Florida (COMEF – FEPREMI)

Por la presente, me dirijo a ustedes con el propósito de presentar un reclamo formal ante las autoridades de esta institución, debido a la grave situación de desatención, demoras diagnósticas y falta de pericia en el manejo de mi caso clínico, acontecido entre los días viernes 8 de mayo y el día de la fecha.

A continuación, detallo la cronología de los hechos que fundamentan mi profunda disconformidad y que configuran una clara vulneración de mis derechos como usuaria del sistema de salud:

Viernes 8 de mayo: Concurrí inicialmente a la mutualista CRAMI por un dolor agudo en la zona lumbar baja y sector anterior derecho. Ante la imposibilidad de realizar una ecografía en dicha localidad, fui derivada a la ciudad de Florida.

Sábado 9 de mayo (mañana): Arribé a la emergencia de COMEF en Florida a las 08:00 horas. Tras abonar la orden correspondiente ($491), se me realizó una ecografía que resultó negativa. Fui dada de alta a mi domicilio únicamente con indicación de Buscapina, persistiendo el cuadro doloroso.

Sábado 9 de mayo (noche): Ante la persistencia e intensidad del dolor, reingresé a la emergencia. Se me realizó una tomografía (TAC) cuyo informe médico arrojó la presencia de una litiasis renal (piedra). Se me prescribió Prostam, Prednisona y Buscapina, enviándome nuevamente a mi domicilio.

Domingo 10, Lunes 11 y Martes 12 de mayo: Durante estos días debí concurrir consecutivamente todas las noches al servicio de emergencia debido a dolores intolerables. 

La respuesta de la institución se limitó a tratamientos paliativos repetitivos (administración de Ketofen, infiltraciones y analgésicos). 

Cabe destacar que el médico que me atendió la madrugada del martes me ordenó suspender de inmediato la Buscapina que me habían mandado inicialmente, manifestándome que dicho fármaco era contraproducente ya que impedía que la piedra se rompiera o expulsara. Asimismo, dicho profesional sugirió que, de continuar el dolor, debía serme indicada una valoración urgente por Urología.

Miércoles 13 de mayo (noche): Concurrí nuevamente en un estado de dolor insoportable. Tras una prolongada espera, se me realizaron análisis de sangre y orina que confirmaron una infección urinaria y hematuria (sangre en la orina). Al plantearle a la médica de guardia la recomendación previa de interconsultar con el urólogo, la profesional desestimó la sugerencia argumentando de forma negligente que el especialista «iba a hacer lo mismo y mandarme la misma medicación».

Jueves 14 de mayo: Ante la inacción institucional y el deterioro de mi estado general, un familiar debió gestionar de forma particular una orden con el médico urólogo para la tarde. Al ser atendida, el profesional constató la gravedad del cuadro, manifestando con sorpresa que hacía tres días se encontraba de guardia en la emergencia y nunca se le había notificado de mi caso. De inmediato ordenó mi ingreso hospitalario, medicación correspondiente y la colocación de un catéter para liberar la obstrucción.

Consideraciones Generales del Reclamo:

Contradicción y Error en el Criterio Terapéutico: La alarmante contradicción entre los médicos de guardia de la misma institución dejó en evidencia una falta de unificación de criterios médicos que perjudicó directamente mi salud. Mientras los profesionales de los primeros días me enviaban a domicilio con una indicación farmacológica (Buscapina), el médico que me atendió el martes constató que dicho tratamiento impedía la resolución de mi litiasis. Esta negligencia en la primera línea de atención prolongó de forma innecesaria mi sufrimiento y el cuadro obstructivo.

Falta de Coordinación e Ineficiencia Asistencial: Es inadmisible que habiendo un médico urólogo de guardia en el sanatorio, y existiendo una tomografía que confirmaba una litiasis sumada a una infección urinaria posterior, se me haya mantenido durante casi una semana padeciendo dolores extremos, con reiterados ingresos a emergencia, sin activar los canales de interconsulta interna obligatorios.

Perjuicio Económico y Administrativo: Cabe destacar que por cada ingreso a emergencia, orden médica, análisis de laboratorio y estudios de imagen (ecografía y tomografía), la institución me exigió el pago del ticket correspondiente en tiempo y forma, sin recibir a cambio la contraprestación de una atención médica oportuna, eficaz y coordinada.

Deficiencia en la Información al Usuario: Sumado a lo anterior, el pasado viernes obtuve la fecha para la placa post-intervención (programada para el día de mañana). El personal administrativo se limitó a entregarme un documento sin brindar explicación alguna sobre la preparación requerida. 

Al concurrir en el día de hoy a consultar al respecto, imperó el desconocimiento en el sector de atención, derivándome a Enfermería donde se me informó de manera informal que el estudio lo realizan a domicilio. El usuario no tiene el deber de adivinar los procedimientos de la institución; es obligación de COMEF informar con claridad y de forma protocolizada.

La sumatoria de estos eventos denota una grave falla en la calidad asistencial, en la continuidad de los cuidados médicos y en el trato humano y administrativo hacia el paciente.

Por todo lo expuesto, exijo que este reclamo sea elevado a la Dirección Técnica para que se evalúen las responsabilidades del personal médico involucrado en las guardias mencionadas. 

Asimismo, pongo en su conocimiento que, una vez reciba el alta médica definitiva y me encuentre en condiciones de salud óptimas, procederé a realizar los trámites correspondientes para desvincularme de esta institución.

Sin perjuicio de todo lo anteriormente expuesto, considero importante dejar expresa constancia de mi agradecimiento al médico urólogo que finalmente intervino en mi caso el día jueves 14 de mayo, quien actuó con rapidez, criterio profesional y humanidad ante una situación que ya llevaba varios días de evolución y sufrimiento.

Asimismo, deseo reconocer especialmente la atención brindada por el equipo de block quirúrgico y por el personal de enfermería que me asistió mientras aguardaba la consulta con el especialista, quienes demostraron contención, empatía y calidez humana en un momento de extrema vulnerabilidad física y emocional.

Así como también personal del sanatorio y salas, incluyendo Tía y personas de administración. 

Entiendo necesario diferenciar el compromiso y profesionalismo demostrado por dichos funcionarios, de las graves fallas asistenciales y organizativas detalladas en el presente reclamo.

Florencia Corujo Borche

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